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Todos los fotógrafos (al menos en mi caso)
buscamos sesiones, distintas, originales o diferentes a las que hasta el
momento hayamos hecho, es por ello que esta sesión en concreto me pilló
completamente fuera de juego.
Os comento, no reniego del desnudo, lo
considero (YO) probablemente la más difícil de las disciplinas fotográficas,
allí no hay más artificio que el posado, las luces y la piel de la modelo… un
desnudo puro y duro no se puede adornar con nada, un desnudo es la foto más
desnuda que hay.
Con eso quiero decir, que sencillamente no me
atrevo hacer desnudo por que todavía no estoy a ese nivel del dominio de las
luces que pueden hacer triunfar una foto o no. Además de que sería impensable
por mi parte, el realizar una sesión de desnudo a modo de Intercambio… el
desnudo HAY QUE PAGARLO, con un desnudo el/la modelo está entregando algo más
que su imagen, se está entregando completamente.
Así que, imaginaos mi sorpresa cuando un día
vino una vecina del barrio y me pidió que le realizara una sesión de fotos a su
pecho… SOLO a su pecho, le habían
detectado un bulto sospechoso, le habían hecho unos análisis y efectivamente
había salido que era cáncer.
Fue una sesión extraña, solo podía basarme en las formas, las texturas y la incidencia de
la luz en ellas, además ella quería que fueran unas fotos bonitas rozando la
sensualidad y que lucíera su pecho por encima de todo.
Este fue el resultado, ella quedó encantada y
yo… muy triste, en esta afición a veces se empañan los objetivos… en otras se
empañan hasta los ojos.
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